La importancia que los japoneses otorgan a las tradiciones es innegable. Influenciados por su religión autóctona, el sintoísmo, y por el budismo han desarrollado una compleja liturgia que se extiende a todos los ámbitos de la vida en sociedad.

Las reverencias, las festividades y su simbolismo, la comida, la relación entre novicios y experimentados son solo algunos ejemplos de ello. Así pues, en el artículo de hoy de Go! Go! Nihon hablaremos de uno de estos rituales: el jikoshōkai (自己紹介) o cómo hacer una presentación en japonés.

Dejar a un lado los prejuicios 

Una vez en suelo japonés hay que ser conscientes que, de bien seguro, nos sorprenderán infinidad de situaciones. Algunas costumbres niponas pueden llegar ser chocantes, así que lo mejor es desprenderse de prejuicios y mostrar respeto. Los japoneses, son personas muy agradecidas y si perciben que te has informado sobre sus tradiciones, lo interpretarán como un intento de integración.

Seguramente, como occidentales, el primer impulso cuando nos presentan sería, o bien estrechar la mano, o si estamos delante de una persona del sexo opuesto dar dos besos en las mejillas. Error flagrante en Japón, ya que podría considerarse una grosería y llegar a generar situaciones de lo más incomodas. Para hacer una presentación en japonés el mejor saludo es aquél sin ningún tipo de contacto físico. La reverencia, inclinando el cuerpo hacia delante, sigue siendo la norma. De todos modos, si alguien se despista y tiende la mano esperando un apretón… que no tema, es posible que la muestra de afecto no sea de retorno, nada más.

Jikoshokaii

Como presentarse formalmente en Japón 

Desde Go! Go! Nihon os aconsejamos que antes de viajar a Japón practiquéis vuestra presentación en japonés. Se trata de un discurso estructurado que explica quién eres, de dónde vienes, a qué te dedicas, tus aficiones etc. Salirse de este modelo o improvisar es poco aconsejable. El jikoshōkai es la primera carta de presentación y de ello dependerá, en gran medida, el tipo de relación futura con quien tienes delante. En el mundo laboral, una buena presentación en japonés puede significar seguir adelante en un proceso de selección. Es por ello que los universitarios japoneses asisten a sesiones académicas, única y exclusivamente, dedicadas a perfeccionar su autopresentación.

Expresiones japonesas básicas como konnichiwa o hajimemashite son las más usadas para decir “hola” y empezar el jikoshōkai. A continuación, el nombre y apellidos, el país de procedencia seguido de la profesión o estudios. Todo ello puede combinarse con algún comentario o información sobre aficiones, gustos o deporte favorito. Si los nervios no te traicionan, un comentario ingenioso romperá el hielo y te habrás ganado la admiración del interlocutor.

Sin duda, la mejor presentación en japonés es corta, sencilla y original. Y para terminar el jikoshōkai, aconsejamos aprenderse de memoria el douzo yoroshiku onegai itashimasu que, en su traducción, sería algo así como “deseo que nuestra relación sea duradera y próspera”. Para ocasiones menos formales con un yoroshiku onegai shimasu será suficiente.

La presentación en japonés puede completarse entregando una tarjeta de presentación de nombre meishi (名刺). Muy común en los países asiáticos, se trata de un rectángulo de papel donde vienen impresos los datos de la persona que la entrega.

Saber cómo “dar” la meishi es la clave de este ritual. Más que dar, una meishi se ofrece. Siempre por las esquinas, usando los dedos pulgares con ambas manos y acompañando el movimiento con una reverencia. Lo más aconsejable es tener un tarjetero de donde sacarla y en el cual, ir recopilando aquellas tarjetas que te entreguen. Para los japoneses, la meishi tiene un valor singular y es que las guardan durante toda la vida. Muchas son consultadas después de varios años y pueden llegar a significar el inicio de una fructífera relación laboral.

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