Visitar Japón en invierno tiene dos ventajas importantes: disfrutar de lugares turísticos sin que estén masificados y poder encontrar billetes más asequibles por ser temporada baja. Existen sin embargo otras ventajas desconocidas que podrían convencer a cualquiera: multitud de festividades, platos calientes exquisitos, onsen (温泉) en todos los alojamientos alpinos y deportes invernales accesibles para cualquier economía. ¿Alguien da más?

Vacaciones y festivos cada mes

Aunque las religiones más comunes en Japón son el budismo y el sintoísmo, los nipones disfrutan de las vacaciones navideñas igual que cualquier otro país occidental. A partir de diciembre, se puede empezar a recorrer mercadillos navideños, impresionarse con iluminaciones callejeras espectaculares y asistir a conciertos de grupos Góspel en diferentes ciudades de Japón. Las tiendas no se quedan atrás con la decoración y venden toda clase de productos adorables con temática navideña.

Aunque la navidad se acabe, febrero no queda exento de celebraciones. El día 3 se celebra en todo el país el denominado Setsubun (節分), que significa literalmente cambio de estación y hace referencia al tránsito del invierno a la primavera. Esta fiesta acapara la atención de todos aquellos que visitan Japón gracias a su peculiaridad: se realiza un ritual de purificación en cada hogar japonés que consiste en lanzar habas de soja a algún voluntario que se haya disfrazado de demonio para tener buena salud y asegurarse la prosperidad. Los konbini se llenan de máscaras de oni (鬼) -el demonio típico japonés- y de bolsas de habas.

Otra de las fiestas que compartimos, además de la navidad, es San Valentín. A diferencia de Occidente, los nipones celebran San Valentín en dos tandas: el 14 de febrero por un lado y el 14 de marzo por otro. En la primera celebración sólo se les hace regalo (generalmente chocolate) a los chicos, incluyendo aquellos con los que no tienes una relación amorosa, es decir, un hermano, un amigo o compañeros de trabajo. El 14 de marzo se denomina «el día blanco» y entonces son las chicas las que reciben obsequios: joyas, bombones o accesorios, a ser posible blancos.

Las rebajas no son consideradas una festividad, pero también ocupan su lugar en la tabla de actividades de los japoneses. Comparado con otros países, puede parecernos que los descuentos no son muy elevados o que hay poca variedad rebajada. Sin embargo, es importante saber qué artículos merece la pena comprar en Japón. Las zapatillas deportivas, por ejemplo, suelen tener precios parecidos a España, pero hay modelos que se venden exclusivamente en Japón.

Para los amantes del deporte, en Tokio hay un barrio llamado Kanda en el que abundan las tiendas deportivas y en temporada de rebajas tienen descuentos increíbles en artículos deportivos tales como tablas de snowboard, equipos de montaña, ropa y accesorios de golf, etc. Comprar en Japón supone además beneficiarse del 8% de descuento del IVA (siempre que se supere una cierta cifra) y disfrutar de la cordialidad japonesa en los servicios, conocida como omotenashi (お持て成し).

Deportes invernales en Japón

Montañas que tienen poco que envidiar

A muchas personas les sorprende que en Japón es esquíe. Sin embargo, Niseko -la región central de la isla- es la segunda donde más nieva del mundo entero. Australianos, finlandeses y suizos acuden cada invierno a Japón a disfrutar de la «japow«, la nieve en polvo que es el sueño de todo esquiador y que caracteriza a las estaciones niponas de esquí.

Afortunadamente es un plan accesible: comparado con España, ir a esquiar no resulta demasiado caro. Existen excursiones organizadas para pasar el fin de semana desde las principales ciudades, el pase del día en estaciones pequeñas es más que razonable (4000 yenes aproximadamente) y los hoteles que hay en las estaciones de esquí tienen un encanto insuperable. En la mayoría de ellos se puede disfrutar de un buen onsen -baños tradicionales japoneses con aguas termales- tras la jornada de nieve o seguir esquiando por la noche, ya que los nipones suelen dejar pistas iluminadas para los más aventureros.

Las estaciones más conocidas son las de Hokkaido (al extremo norte de Japón), Nagano (que acogió a los Juegos Olímpicos de invierno en 1998) y Zao, famosa por sus «monstruos de nieve», o lo que es lo mismo, pinos tan recubiertos de nieve que ni siquiera parecen árboles. Cualquiera de las 3 tiene conexiones con Tokio, y albergan no sólo los encantos relacionados con la nieve en polvo sino también otros atractivos.

En Nagano se pueden visitar los edificios emblemáticos de los Juegos Olímpicos, el espectacular templo Zenko-ji (善光寺) o el famoso parque Jigokudani Wild Monkey Park, donde monos japoneses (pelo blanquecino y cara rojiza) se bañan tranquilamente en un onsen exclusivo para ellos cada invierno. Verles bañándose junto al paisaje rodeado de nieve es una de las estampas más curiosas de Japón.

Si esquiar no te seduce, tenemos un plan alternativo para ti: visitar el monte Fuji. Hay más probabilidades de verlo despejado durante los días fríos y soleados de invierno, así que no te lo pienses y dirígete a la zona de Fujigoko (富士五湖) -los 5 lagos que rodean al monte- para contemplar su belleza.

Monos típicos de Nagano

Manjares de invierno

Una vez hayas disfrutado de las festividades, de las compras, de los deportes invernales y de los onsen, llega el momento de recuperarnos con un buen plato caliente.

Cada región nipona tiene su propio plato favorito, aunque hay algunos clásicos que se pueden encontrar a lo largo de todo el territorio nipón y que merece la pena probar. La mayoría de ellos son variedades del nabe (鍋), es decir, de los platos cocinados con olla. El oden (おでん), disponible también en los konbini, es uno de ellos. Consiste en una base de caldo daishi (だし) y cada persona elige qué ingredientes quiere añadir a la base, a elegir entre tofu, huevos, verduras variadas o pescado. Es perfecto para recuperar la temperatura corporal cuando hace mucho frío.

Por otro lado, también está el shabu shabu (しゃぶしゃぶ) que se trata de una olla situada en la mesa de los restaurantes donde puedes ir añadiendo ingredientes en una base de daishi. A diferencia del oden, aquí se pueden incluir también carne, picante o fideos y en algunos restaurantes la olla está dividida en 2 para poder hacer platos diferentes a la vez.

Como puedes ver, la comida es otro motivo de peso para visitar Japón en invierno. Si estás planteándote pasar una temporada en Japón, habrás podido comprobar que los meses invernales ofrecen multitud de posibilidades y grandes aventuras alpinas. ¿Te animas?

Para más artículos sobre la vida en Japón, sigue el blog de Go! Go! Nihon.