“Si uno se baña una vez, su aspecto embellece, si se lava más de una vez, sanará sus enfermedades”. Este extracto de las crónicas Izumo no kuni fudoki, sobre Tamatsukuri Onsen, retrata a la perfección la cultura del baño en Japón.
 Me resulta fascinante imaginar a aquellos viajeros del siglo XVI que llegaron por primera vez a costas japonesas, enfrentándose a semejante impacto cultural.

Mientras que en occidente, los médicos creían que el agua caliente debilitaba los órganos y podía transmitir enfermedades si penetraba en los poros de la piel, en el país nipón, fuente de importante actividad volcánica, las aguas termales eran consideradas desde tiempos inmemoriales no solo como herramienta de higiene personal, sino también como una valiosa medida curativa. ¿Qué pensarían los jesuitas al encontrarse familias enteras bañándose a diario?

Aunque en la edad antigua, las sociedades occidentales no evitaban la higiene -los romanos pasaban mucho tiempo en las termas, y en la alta edad media la gente se bañaba con asiduidad- en los tiempos de Louis XIV las damas más entusiastas del aseo se bañaban como mucho dos veces al año, y el cristianismo recomendaba no hacerlo con frecuencia y evitar los baños públicos, para evitar posibles tentaciones. Japón, con más de 27.000 fuentes, se encuentra en la cabeza de los países con más aguas termales del mundo, y no es de extrañar, que el baño y el aseo personal sea algo muy importante y significativo en su cultura.

Viejo ukiyoe de onsen

Bañarse en compañía

Dentro de la cultura del baño en Japón hay tres grandes grupos: el ofurō ( お風呂), el sentō (銭湯 ), el onsen (温泉).

El ofurō es el término que utilizan los japoneses para referirse al baño casero, y al contrario que en occidente, donde lavarse el cuerpo y bañarse suelen estar unidos, en Japón, es fundamental lavarse a conciencia antes de entrar en la bañera porque toda la familia va a compartir el agua del baño. Los mayores tendrán preferencia, y el orden será de hombres a mujeres.

El sentō es el baño comunitario, donde hombres y mujeres se bañan por separado, completamente desnudos. Al igual que en casa hay que lavarse antes de entrar al agua. Podemos encontrarnos con estos baños públicos en muchos barrios japoneses, y los distinguiremos sus cortinas (noren, 暖簾), donde viene escrito en hiragana (ゆ) cuyo sonido significa agua caliente.

Por último, onsen es el termino japonés para las aguas termales de origen volcánico, a diferencia del ofurō y el sentō, cuya agua es corriente. Visitar cualquiera de los onsen nipones puede convertirse en una experiencia muy gratificante tanto para locales como para turistas. De hecho, entre los japoneses, disfrutar de los onsen se encuentra entre las principales ofertas de ocio del país, combinando estos baños con hoteles de estilo tradicional (ryokan, 旅館), conformando un fin de semana relajante donde pasar un tiempo agradable con la familia, pareja o amigos.

Existe una variedad de onsen más espectacular, el conocido como rotenburō (露天風呂), u onsen al aire libre. Tomar un baño entre montañas nevadas, a los pies de un volcán, o entre jardines puede convertir a esta experiencia en algo todavía más único.

Normas de conducta en el onsen

Normas de conducta

Hay que tener en cuenta una serie de pautas para que nuestra estancia sea lo más respetuosa posible, y así participar en esta cultura del baño en Japón como un japonés más. Para empezar, aunque te cueste un poco asimilarlo al principio, te has de meter completamente desnudo/a. No te preocupes, puedes utilizar una pequeña toalla, para taparte un poco las vergüenzas durante el recorrido.

Antes de meterte en el agua caliente, tienes que lavarte el cuerpo a conciencia, haciendo uso de uno de los taburetes. Puedes utilizar jabón y champú comunal o traértelo de casa. Aclara el jabón con agua caliente (kakeyū, 掛け湯) para acostumbrar tu cuerpo a las altas temperaturas. Si tienes el pelo largo, tendrás que recogértelo antes de entrar.

Una vez dentro, pasa el tiempo que necesites, vigilando que tu cuerpo responde correctamente y no sufre mareos. Puedes utilizar una pequeña toalla para refrescar la cabeza, pero ojo, no la metas en el agua termal. Sé consciente, que muchos japoneses sentirán curiosidad -especialmente en las zonas más alejadas de la capital- y es probable que más de uno/a se te quede mirando.

Se dice que el momento ideal para salir es cuando tu frente empieza a sudar. Sal de allí sin enjuagar tu cuerpo, y sécate antes de entrar en la zona de taquillas. No es recomendable comer o beber alcohol antes de entrar, ni bañarse más de tres veces al día.

Por último, y como imagino que sabrás, no se admiten tatuajes en la mayoría de los onsen y baños públicos japoneses. Teniendo estos puntos en cuenta nadie dudará de tus conocimientos sobre la cultura del baño en Japón.

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