Si hay algo que me interesa especialmente de la cultura japonesa es su rico folclore y su rica colección de yokai. Dentro del extenso catálogo de criaturas sobrenaturales nos encontramos con dos que se ganaron el cariño de los nipones con el paso de los siglos: el zorro (きつね, kitsune) y el perro mapache japonés (たぬき, tanuki). Ambos se convirtieron en prácticamente iconos de la cultura popular. Sus diferentes representaciones están presentes en infinidad de productos audiovisuales y culturales.

Nos encontraremos con tanuki en populares videojuegos como Super Mario Bros 3Dobutsu no Mori/Animal Crossing, Ganbare Goemon/The legend of the Mystical Ninja, series de manga o anime como One Piece o Naruto o películas de animación japonesas como Pom Poko, del estudio Ghibli o internacionales como Zootopia.

Paseando por cualquier ciudad japonesa no pasarán más de cinco minutos (siendo poco optimistas) hasta que nos encontremos con esculturas de diferentes tamaños que representan la figura de este perro mapache. Pero me estoy adelantando. Empecemos por el principio.

Imagen de la película Pom Poko

¿Qué es el tanuki?

A primera vista puede parecer un mapache norteamericano, pero el tanuki (Nyctereutes Procyonoides) es de la familia de los perros (canidae) y es originario de Asia. Las historias y leyendas sobre estos entrañables diablillos abundan en la tradición oral japonesa. El folclore los dota de magia y los considera unas criaturas curiosas, astutas y que buscan ante todo divertirse ¿Cómo lo hacen? Cambiando de forma con tal de conseguir comida, bebidas alcohólicas o engañar a alguna doncella y llevársela al huerto, o todo lo contrario. Adoptar la forma de una joven seductora y engañar a algún hombre necesitado de roce.

El perro mapache japonés es conocido por su habilidad para adoptar forma de objetos y de esta manera, pasar completamente desapercibido. Si has visto la película de Isao Takahata conocerás también otro de sus particulares atributos. Son famosos por el desproporcionado tamaño de sus testículos y a eso, el folclore le saca mucho partido. El tanuki, y en concreto, una variedad particularmente inteligente, el mamedanuki, 豆狸, los utiliza con muchos propósitos. Protegerse del frío, usarlo como tambor, como barca para atravesar ríos, como arma para atacar a sus rivales o como vimos en Pom Poko, para planear en el aire.

Las primeras historias sobre el tanuki las encontramos en documentos como el Nihon Shoki (periodo Nara, 720 d.C.) o el Nihon Ryōiki (periodo Heian, 787-824 d.C.), en donde ya podemos leer sobre su capacidad de transformación y su carácter travieso. Uno de los relatos más conocidos es Bunbukuchagama. Aquí, se cuenta la historia de un hombre que en la montaña salva a un tanuki, presa de una trampa, y para recompensarle se convierte en una preciosa tetera que podrá vender y sacar un buen precio por ella. Este primer plan queda truncado cuando el comprador pone a calentar la tetera y el perro mapache japonés cambia de forma y escapa corriendo. El astuto tanuki, no obstante regresa con otra idea, montar un espectáculo donde él mismo, transformado una vez más en tetera, andará sobre la cuerda floja ante la sorpresa de los espectadores.

El perro mapache japonés en carne y hueso

El tanuki en el Japón actual

El aspecto físico del tanuki ha evolucionado tras siglos y siglos de tradición oral y escrita. Al igual que el zorro, existen variantes divinas y variantes terrenales, que en el caso del perro mapache japonés están directamente relacionadas con la propagación del budismo en el país. Hoy día, su forma más icónica y que podemos ver en numerosos comercios y restaurantes es la de un simpático y orondo animal, con ocho atributos distintivos que le dan suerte. El caparazón de tortuga en la cabeza o sombrero de paja, ojos grandes, sonrisa de oreja a oreja, tripa de considerable tamaño, una botella de sake en una mano y un libro de cuentas o bolsa vacía en la otra, cola larga y por supuesto, pero no menos importante, los imponentes testículos que tocan el suelo.

De hecho, son una de las principales por las que este curioso personaje tenga tanta presencia en los comercios nipones. Muchas veces se asocia a la riqueza y a la fortuna, y probablemente el origen de esta asociación venga del uso histórico de su bolsa escrotal en orfebrería para trabajar el oro. Su gran tamaño y elasticidad permitían trabajarlo con facilidad. De ahí que los testículos grandes sean conocidos como kintama (huevos de oro) y sean símbolo de prosperidad y riqueza. Así pues, estas pequeñas esculturas tienen el objetivo de invitar a los clientes y atraer la riqueza y la prosperidad del negocio.

Un par de datos curiosos. A las personas que se hacen los dormidos en el tren, normalmente cuando están ocupando asientos que no deberían ocupar (como los que van dirigidos a los ancianos o mujeres embarazadas), se les denomina tanuki neiri (狸寝入り).

La otra curiosidad que quería comentar está relacionada con la gastronomía. Hay un plato muy popular en Japón, se le conoce como Kitsune udon (o Inari udon). Bol de fideos tipo udon que lleva fritura de tofu (abura age) encima de la sopa y que está estrechamente relacionado con los zorros y la divinidad Inari. Sus mensajeros son zorros y por ello, nos encontraremos numerosas estatuas en sus santuarios. Y aquí viene el giro de guión. Existe también el tanuki soba, en este caso bol de fideos tipo soba con fritura de harina (tenkasu). Una genialidad que representa la eterna lucha del zorro y el perro mapache japonés trasladada a la gastronomía.

¿Tú de qué eres, de soba o de udon?

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