Pocas veces una flor ha suscitado tanto interés como la flor de cerezo en Japón. De efímera, profunda e intangible belleza, la flor del sakura (桜) expresa el concepto budista de transitoriedad. Y es que antiguamente, durante la época feudal japonesa, los guerreros samuráis albergaban un sentir especial de melancolía al comparar el hechizo de la flor de cerezo con sus propias vidas, a menudo, truncadas por un brusco imprevisible final.

Japón es de las pocas culturas que ha conseguido convertir un acto de la propia naturaleza en un sentimiento, una mentalidad de vida. El nacimiento del sakura es para muchos entendido como el inicio de una época de renovación. Marca el principio del año tradicional japonés, del curso académico para miles y miles de jóvenes y es, también, el periodo en el que las empresas del país asiático empiezan la contratación de nuevos trabajadores.

El proceso de eclosión de la flor de cerezo en Japón se ha convertido en uno de los eventos más esperados del calendario anual japonés. Un espectáculo de la naturaleza seguido de forma devota por decenas de millones de japoneses en lo que se conoce como el hanami (花見).

¿Qué es la contemplación de la flor de cerezo o el hanami? 

La traducción del concepto japonés hanami significa, literalmente, “contemplar flores”. Durante aproximadamente 10 días, la flor de cerezo de los árboles de todo el país indica a los japoneses que ha llegado el buen tiempo y el fin de la estación invernal. A principios de marzo, los habitantes de las islas de Okinawa, en el extremo meridional del archipiélago, son los primeros en disfrutar del sakura.

Televisiones y radios de todo el país cubren, en horario de máxima audiencia, la evolución del fenómeno hasta que la última flor de cerezo en Japón se abre en la isla septentrional de Hokkaidō a principios del mes de mayo. Incluso alguno de los periódicos de la capital, Tokio, informan a sus lectores del estado de eclosión de la flor. Sanbu zaki, cuando la flor de cerezo está abierta n un 30%, gobu zaki, en un 50% y el momento más apreciado o shichibu zaki cuando la flor está abierta en un 70%. Este ùltimo, es el momento idóneo para celebrar el hanami.

Hanami en el parque

¿Cómo se vive el hanami en Japón?

Durante el hanami, los parques, caminos, templos, incluso el cauce de los ríos, se llenan de japoneses que buscan disfrutar del acto de contemplar la flor de cerezo haciendo picnic debajo de los árboles. Embaucados por la belleza del violáceo y blanco paisaje, oficinistas, comerciantes, chicos y grandes abandonan sus lugares de trabajo para relajarse, comer, beber y, en definitiva, gozar del espectáculo que les ofrece la naturaleza.

Es tal la cantidad de gente que llega a reunirse para disfrutar del hanami que encontrar un sitio donde sentarse y saborear los bentos (弁当) se convierte en una misión casi imposible. Por ello, es muy común que desde primera hora de la mañana, las empresas reserven sus parcelas bajo la flor de cerezo con algún cartel que las identifique. La jornada empieza bien temprano y puede alargarse hasta el atardecer o la noche cuando los farolillos, colocados para la ocasión, iluminan parques y templos.

El parque de Ueno, Yoyogi o los jardines de Shinjuku Gyoen son los lugares más famosos de la capital nipona donde celebrar el hanami. Si te encuentras en Kioto, el templo Kiyomizudera, el camino y los templos a lo largo del llamado “paseo del filósofo” así como la parte de Arashiyama son la mejor opción. En Osaka, los jardines del castillo de la ciudad se convierten en un lugar ideal para gozar del hanami.

La mayoría de ciudades y pueblos cuentan con lugares de gran belleza donde disfrutar de la flor de cerezo en Japón. ¡Anímate a contarnos como has vivido tú la experiencia del hanami.

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