El japonés se ha convertido en el treceavo idioma más hablado del mundo. Alrededor de 130 millones de personas repartidas entre Japón, Hawai, Palau, Guam, Taiwan, zonas de Latinoamérica como Perú o Ecuador, así como en Brasil hablan japonés.

Para muchos, empezar con el alfabeto japonés y aprender el idioma de antiguos samuráis y geishas se convierte en el primer gran escollo a la hora de adentrarse en la cultura del país asiático. Sigue leyendo para descubrir las características de esta milenaria lengua.

Origen e historia del japonés 

Parece que los lingüistas no se ponen de acuerdo a la hora de atribuirle un origen al japonés. La corriente más aceptada es aquella que le sitúa dentro de la familia de las lenguas japónicas, donde solo se encuentran el japonés y los dialectos Ryukyuenses (hablados en las islas más meridionales del archipiélago, Okinawa). Así pues, la idea preconcebida de que japonés y chino son lenguas hermanas es del todo errónea ya que proceden de familias del todo distintas.

Que el alfabeto japonés y la lengua japonesa se vieron influenciadas por las lenguas asiáticas parece ser un hecho. Estas empezaron a penetrar por el norte de Japón, desde China a través de la península de Corea, y su influencia, permitió a los japoneses desarrollar su propio sistema de escritura a partir del siglo V d.c.

No fue hasta el siglo X d.c cuando el alfabeto japonés fue desarrollado en el archipiélago asiático creando así su propio sistema de escritura basado en los siguientes: hiragana (平仮名) y katakana (片仮名) formados por sílabas, los kanji (漢字) procedentes de la escritura simbólica china Hanzi y, de forma más tardía, el Rōmaji (ローマ字) o alfabeto occidental de las grafías silábicas del japonés.

El principal alfabeto japonés: el hiragana

El origen del silabario hiragana se remonta a varios siglos antes del aislamiento cultural japonés conocido como periodo Edo (1603-1868 d.c). Se compone de 46 símbolos, 45 de los cuales representan sílabas formadas por una vocal y una consonante o una única vocal. Tan solo la grafía “n” (ん) puede ir sola. Las combinaciones silábicas del hiragana pueden llegar a formar hasta 104 caracteres distintos.

Estudiando solamente el alfabeto japonés hiragana sería posible escribir cualquier palabra en japonés. No obstante, resultaría complicado de entender debido a la gran cantidad de palabras que se pronuncian igual y, también, por la inexistencia de espacios a la hora de separar las mismas.

El silabario hiragana suele emplearse para escribir partículas gramaticales y flexiones verbales que, a menudo, suelen empezar con un kanji. Al igual que el katakana, estos silabarios conocidos conjuntamente como kana (かな) no tienen ningún valor conceptual, sino meramente fonético.

Las palabras extranjeras se escriben en katakana

Con las mismas características formales que el hiragana, 46 caracteres, el alfabeto japonés katakana se usa, mayoritariamente, para transcribir fonéticamente palabras de origen extranjero (inglés y otros idiomas que han influenciado Japón). Un ejemplo de ello es la palabra café en inglés, “Coffee”, escrita “コーヒー” en katakana y que un japonés pronunciaría como “coohii”.

Además, el katakana sirve para expresar gráficamente onomatopeyas, resaltar una palabra concreta a modo de comillas o negrita así como para representar la escritura en cursiva.

los kanji

La escritura ideográfica de los kanjis

Sin duda, los kanji son el elemento principal de la escritura japonesa. De origen chino, los kanji son caracteres que expresan conceptos concretos. Con una o varias pronunciaciones pueden tener, también, uno o varios significados dependiendo de la combinación entre ellos o si van acompañados por grafías del silabario hiragana (caso de los verbos). Dentro del estudio del alfabeto japonés, los kanji se convierten en un dolor de cabeza, incluso para los autóctonos que dedican más de diez años a su aprendizaje.

Se vuelve complejo saber exactamente cuántos kanji existen. Algunos expertos dicen que son más de 40.000 los ideogramas que pueden llegar a conformar el imaginario nipón. Afortunadamente, los japoneses tan solo están obligados a conocer los 2.136 kanjis oficiales incluidos en la denominada lista jôyô kanji (常用漢字). Esta dificultad ha convertido la lectura de manga, en uno de los métodos más empleados a la hora de aprender los kanji. Y es que, en los cómics japoneses encontramos mezclados hiragana, katakana y kanjis.

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