El artículo de hoy es algo diferente a lo que viene siendo habitual. En Go! Go! Nihon ya os hemos dado unos cuantos consejos sobre cómo enfocar la búsqueda de empleo, pero hoy os voy a contar mi caso personal: los pasos que seguí yo cuando llegué para encontrar trabajo en Japón.

Mi primera entrevista

Llegué por primera vez en 2010 y pasé tres meses en Tokio, invitado por la que era mi pareja en aquel momento. Entré con la visa de turista que como ya sabéis, si bien permite una estancia de hasta tres meses, impide trabajar de forma remunerada. Así que aquello fue una primera toma de contacto que necesitaba, para conocer un poco el país y decidir si realmente quería vivir aquí.

No fueron meses fáciles, pero esta cultura me fascinó y un par de años más tarde volví para quedarme.

Como mi nivel de japonés en aquel momento no era demasiado bueno, no tenía confianza para probar suerte en mi sector, el audiovisual. Pero aún así intenté encontrar trabajo en Japón. Envié unos cuantos curriculum y recibí respuestas positivas, pero en la primera entrevista quedó demostrado que mi nivel no era suficiente y cancelé las otras para buscar algún puesto que no requiriera de un gran nivel del idioma. Ten en cuenta que para algunas ofertas necesitarás el noken (nihongo noryoku shiken, 日本語能力試験 – JLPT) o un nivel medio-alto de conversación en japonés.

Nos habíamos mudado a Osaka y una de las primeras cosas que hice fue acercarme a las oficinas de empleo para extranjeros – Hello Work en Umeda. Me presenté y cuando escucharon que era supeinjin – de nacionalidad española – se me acercó un hombre de unos cincuenta años, calvo y regordete que había vivido unos años en América y hablaba perfectamente español. Muy amable y con ganas de ayudar se sentó conmigo delante del ordenador y me mostró unas cuantas ofertas disponibles.

Todas ellas, de puestos de trabajo, según él “muy duros” en fábricas, cadenas de montaje y almacenes como mozo de carga y descarga. Me dio la impresión de que esta oficina estaba muy orientada a extranjeros que buscaban puestos de trabajo no cualificados, y la descarté porque además de que estaban mal pagados – 700 u 800 yenes la hora – quedaban muy lejos de mi casa.

Trabajo en academias y escuelas

Buscando información sobre trabajo en Japón en academias o escuelas en las que se impartiera español o inglés en la ciudad de Osaka, encontré una pequeña compañía que ofrecía clases de gramática y de conversación, de diferentes idiomas. Contacté con ellos y me invitaron a charlar con ellos y quedarme a una clase de conversación. Acepté gustosamente, sin saber que “quedarse” quería decir impartir la clase.

No tengáis miedo cuando contactéis con academias de idiomas en Japón, los requisitos suelen ser bastante discretos. Disponer de un número de teléfono japonés, una cuenta bancaria en Japón y, lógicamente, un buen nivel del idioma a impartir. En todas las entrevistas a las que fui invitado, nunca se hizo demasiado hincapié en mi experiencia previa o en los títulos académicos. Casi todas las preguntas iban orientadas a mi situación en Japón: visado, disponibilidad horaria, flexibilidad en los desplazamientos y tiempo de estancia en el país. Ni más, ni menos.

Mientras desempeñaba mi primer trabajo en Japón alternando estas clases de conversación – 2000 yenes – con las clases de gramática – 3500 yenes, 90 minutos – un español, que llevaba varios años aquí, contactó conmigo para ofrecerme una oportunidad que me hacía mucha ilusión, localizar videojuegos al español, algo que este chico ya no podía desempeñar por falta de tiempo.

Empecé buscando errores – bugs – lingüísticos, textos incorrectos, textos fuera de cuadro, y cosas así, pero al poco tiempo estaba traduciendo textos del inglés – con referencia del original en japonés -, adaptándolos a los futuros usuarios de habla hispana. La hora se pagaba a 1000 yenes y los proyectos duraban una media de cuatro o cinco días, trabajando alrededor de siete u ocho horas, permitiéndome seguir impartiendo un par de clases a la semana.

Estaba contento con este primer contacto con el mundo laboral, pero todavía no era suficiente. Necesitaba algo más y peiné las diferentes páginas de anuncios clasificados de trabajo en Japón hasta dar con una oferta de trabajo en Craigslist, donde buscaban a profesores de inglés para niños. Me citaron para una entrevista y a los pocos días me dieron el puesto. Empecé trabajando ocho o diez días al mes, una media de cuatro clases al día – 2500 yenes por entre 30 y 60 minutos – que me seguían permitiendo trabajar localizando videojuegos y dar alguna clase particular de vez en cuando. Cuatro años más tarde, sigo en esta empresa, solo que desde hace tres soy el manager de los profesores extranjeros de las prefecturas de Osaka, Kioto, Hyogo, Nara y Shiga, y trabajo unos 23 días al mes.

Por desgracia, ya no localizo videojuegos, me resulta imposible, pero devolví el favor, y di el testigo a otro español que se encontraba en una situación parecida a la mía.

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