El sistema educativo japonés es considerado por muchos uno de los más eficientes del mundo. No en vano, Japón se sitúa, año tras año, en los primeros puestos del ranking del informe PISA (estudio a nivel mundial organizado por la OCDE y que mide el rendimiento escolar de los alumnos en ciencia, lectura y matemáticas). Mezcla de trabajo en equipo, disciplina y meritocracia, el modelo educativo nipón se ha convertido en un paradigma de formación de alta calidad.

¿Cuáles son sus características? ¿Cómo funciona el sistema educativo en Japón? Te lo contamos en este nuevo artículo de Go! Go! Nihon.

Los estudiantes limpian el aula

Educación en valores, pública y gratuita

¿Cómo es el sistema educativo japonés? En Japón, la educación obligatoria es, mayoritariamente, pública y gratuita. Al igual que en España, los niños empiezan su escolarización a los 6 años al entrar en el shōgakkō (小学校) o primaria. Esta primera etapa dura hasta los 12 años cuando acceden al chūgakkō (中学校) o lo que podríamos llamar secundaria. A los 15 años, los alumnos terminan lo que se considera como educación obligatoria. Aún así, casi el 100% de los escolares japoneses continúa su formación académica asistiendo a las clases de (高校), lo que equivaldría a los años de bachiller.

A los 18 años, al finalizar con el kōkō, los japoneses se enfrentan a uno de los momentos más importantes de su vida: los exámenes de ingreso a la universidad o daigaku (大学). Durante décadas, las empresas niponas han tomado el nombre de la universidad de los candidatos como un factor diferencial, clave en la contratación. Así, estudiar cualquier carrera en la Todai (Tokyo Daigaku), la universidad número uno de Japón, te aseguraba entrar a formar parte de alguna de las compañías punteras del país.

Durante toda la etapa de escolarización obligatoria, y desde 1963, el Ministerio de Educación decide qué libros de textos son los adecuados para cada nivel y los distribuye de forma gratuita a los colegios. En este sistema educativo japonés es también el ministerio quien fija las materias que se imparten en los centros, define sus objetivos y diseña los contenidos. De entre las muchas asignaturas que cursan los estudiantes nipones, destacan aquellas destinadas a la formación en valores. Y es que, además de matemáticas, ciencia, lengua o historia los alumnos son evaluados en economía doméstica, donde aprenden a cocinar o a coser, artes tradicionales, como la caligrafía o poesía y cursos de educación moral.

Se considera esencial que los estudiantes terminen sus estudios obligatorios habiendo desarrollado una conducta cooperativa, respeto a las normas y disciplina de grupo.

Estudiantes japoneses en clase

Esfuerzo y perseverancia como claves del éxito

El sistema educativo japonés está muy influenciado por su tradición y cultura. La sociedad nipona considera que el éxito no es consecuencia directa de las habilidades e inteligencia, si no que se consigue mediante el esfuerzo. El sistema basado en la meritocracia se inculca a los alumnos desde pequeños, cuando se les enseña que tener mejores resultados académicos significa obtener mayores oportunidades de formación y empleo en el futuro. Esta competitividad se muestra, sobre todo, en los exámenes que permiten acceder a los mejores centros de bachiller y universidades del país.

Otra de las características de la escuela en Japón es que, al mismo tiempo que asisten a clase, los alumnos colaboran con diversas tareas. Limpiar el centro y las aulas o preparar y servir la comida a sus compañeros son sólo algunas de estas. Además, cada centro educativo organiza gran cantidad de actividades complementarias como competiciones deportivas, excursiones y visitas culturales y los llamados clubes extraescolares o bukatsu (部活). La mayoría de estudiantes de secundaria son miembros de alguno de estos clubes. Los hay de todo tipo, desde deportes, música, hobbies, arte o ciencia todos tienen la disciplina y el cumplimiento de las normas como máxima. Este tipo de actividades contribuyen a la colaboración y el trabajo en equipo, así como a una mejora en la capacidad para resolver problemas. Es en este contexto de los bukatsu donde la relación entre kouhai (後輩) y senpai (先輩) cobra mayor relevancia.

Los alumnos de primer año (kouhai) muestran respeto y admiración hacia los más experimentados o mayores (senpai) quienes, a su vez, ejercen una actitud de mentores. Una relación característica de muchos países asiáticos que contribuye a crear fuertes vínculos afectivos.

Así pues, el sistema educativo japonés se caracteriza por estar lleno de matices y valores basada en las costumbres y traiciones de su sociedad.

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