¿Qué tiene de interesante la mochila escolar japonesa? Es sólo una mochila, ¿verdad? Parece un concepto bastante corriente. Los niños de todo el mundo las atiborran de libros y las cargan sobre sus espaldas después del desayuno. Hace su trabajo. Nada del otro mundo, ¿verdad?

¡Incorrecto! Japón lo vuelve hacer. La mochila escolar japonesa es más que una mochila. Es ‘La mochila’: Randoseru (ランドセル). En Japón, casi todos los estudiantes cuentan con esta herramienta. La mochila japonesa tiene historia, significado. Y a veces un precio que hay que mirarlo repetidas veces hasta creerlo. Para entender por qué, echemos un vistazo a la mochila japonesa.

Los orígenes de la mochila escolar japonesa

Hacia el final del período Edo (Edo Jiidai, 江戸時代) y en la era Meiji (Meiji Jiidai, 明治時代), Japón comenzó a abrazar ciertas ideas occidentales. Siendo el ejército una de las primeras áreas de transformación, los soldados comenzaron a llevar mochilas al estilo holandés. Estas mochilas, o ransel, eran el equipaje principal de un soldado de a pie. En 1885, Gakushuuin (学習院) propuso el uso de estas mochilas. Gakushuuin era (y en cierto modo sigue siendo) la escuela de las escuelas. Era la escuela de la élite, para los niños de la nobleza japonesa. En 1887, el príncipe heredero de la época iba con mochila a esta escuela; una mochila diseñada según un randoseru para honrar a los soldados japoneses.

Y así comenzó todo. Aunque inmediatamente se convirtió en la moda para los de la clase alta, el randoseru nunca se popularizó entre las gentes comunes debido a su costo. Hasta la Segunda Guerra Mundial, el furoshiki –un tipo de tela que se usaba para envolver cualquier tipo de mercadería– y las bolsas para los hombros cumplían su cometido. Sin embargo, con el auge de la economía, los estudiantes de todo el país adoptaron la tradición del randoseru.

Mochila escolar japonesa

La mochila escolar japonesa y su importancia cultural

El randoseru, como muchas cosas de la cultura japonesa, es un objeto inmutable. Representa una infancia despreocupada, inocente y tradicional de Japón. No es cualquier mochila que uno utilizaría en el mundo occidental. Aquí todos los niños tienen una. Sus colores tradicionales –negro para los niños y rojo para las niñas–,  forma, y diseño icónicos están cambiando ligeramente a medida que avanzan los tiempos, pero son, en esencia, los mismos. Aparece en el anime, programas de televisión, juguetes, e incluso en la irónica forma de vestir del hipster.

Todas las mañanas cuando me dirigía a dar clase en Tanegashima, me rodeaba. Niños y niñas caminaban hacia la escuela, corrían por el paso de peatones y se daban vuelta cortésmente para inclinarse ante los coches como agradecimiento por haber esperado. Los icónicos uniformes escolares, los jugadores de béisbol de la escuela media con las cabezas afeitadas, los niños de parvulario con sus adorables sombreros; todo esto es tradición. El desorden al final del día rellenando sus randoseru con provisiones, colocando la carga pesada sobre sus hombros y encontrando a sus amigos para hacer el viaje de regreso a casa. Todas estas cosas ayudan a formar un vínculo que une a los niños. La tradición de estas mochilas japonesas se ha mantenido durante cientos de años.

Impresiona al verlo. Muy alejado de la educación occidental en la que me crié. Este no es un ensayo sobre lo que está mal o bien. Es sólo una observación de alguien que tuvo la oportunidad de participar en algo diferente.

El precio de la mochila escolar japonesa

Puede que hayas oído hablar del sorprendente coste de la mochila japonesa. Desde aproximadamente ¥30,000 hasta la marca de ultra-lujo ¥120,000 ($300 – $1200). Definitivamente, esta no es una compra ordinaria. Hay, sin embargo, randoseru de precios modestos que van de ¥5000 a ¥15,000 ($50 – $150). Si incluso ese precio suena caro, recuerda que se espera que aguanten toda la vida escolar de un niño desde 1º hasta el 6º grado. Cuando se las cuida, estas mochilas duran mucho más allá de la escuela primaria y llegan enteras hasta la edad adulta. Algunas se pasan al siguiente hermano para que las use.

Hasta el día de hoy, casi todas estas mochilas japonesas están hechas a mano. Las costuras están hechas para durar, y los materiales son resistentes. Todavía es posible encontrar el tradicional negro y rojo. Pero en este mundo cambiante, cada vez más y más niños buscan nuevas formas de expresarse. Mochilas al estilo vaquero, con colores brillantes, tejidos funkies… todo cambia. Basta un paseo por cualquier ciudad japonesa por la mañana o después de la escuela para ver de lo qué estoy hablando.

Por qué es importante a día de hoy

Hay que respetar y elogiar el uso y el cuidado de un artículo durante tanto tiempo. Así como el esfuerzo de los fabricantes japoneses por la dedicación en crear un producto de calidad. En una era de obsolescencia programada, en la que los artículos tienen fecha de caducidad, creando un ciclo de desechos en este frágil mundo, esta es una forma de hacer que no podemos olvidar.

Me llevó algún tiempo entender el concepto de la mochila japonesa, aunque no es necesario entenderlo. Es una cultura diferente; esa es la magia de descubrir culturas diferentes. Simplemente, otra de las muchas curiosidades del sistema educativo japonés. Un país que siempre hace las cosas a su manera. Si quieres conocerlas de primera mano, atrévete a venir a Japón con Go! Go! Nihon.

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