A la hora de mudarte a Japón hay que tomar una serie de decisiones sobre tu vida allí, y una de ellas es dónde vivir. Una de las opciones más populares y que te da una combinación de intimidad y vida social son las share houses, o casas compartidas japonesas.

Habitación en una casa compartida en Japón

Escogiendo una casa

La share house en Japón ofrece mucha más flexibilidad en comparación con lo que supone alquilar un apartamento, y te dan al mismo tiempo la posibilidad de hacer nuevos amigos. Para un apartamento, muy a menudo debes tener preparado el importe correspondiente a meses de alquiler por anticipado, y también pagar depósitos, key money y facturas. Para una share house, las cosas son mucho más sencillas. Son más baratas que un apartamento, y aun así en ellas tienes tu propio espacio para poder relajarte.

Primero de todo hay que dar con la casa que te guste, y ahí es donde entra el personal de Go! Go! Nihon. Dependiendo de dónde se encuentre tu escuela de japonés, podremos ayudarte a seleccionar una agencia con casas en tu zona de preferencia y a realizar la solicitud de alquiler. Esta normalmente empieza aproximadamente un mes antes de tu llegada a Japón. Una vez escogida la casa, es muy probable que debas visitar la oficina de la agencia el día de tu llegada y pagar el alquiler y el depósito, si es que no lo has hecho antes. Algunas inmobiliarias no aceptan tarjeta, por lo que deberás asegurarte de ello antes de encontrarte con ellos.

En cuanto a los costes, tendrás que dejar un depósito y, en algunos casos, pagar una pequeña tarifa administrativa. En la mayoría de los casos, estas son mucho menores que las de los apartamentos. Lo bueno es que, además, las facturas y el Wi-Fi están incluidos en el precio de alquiler mensual, y no deberás comprar muebles para la habitación. Por último, los períodos de alquiler son mucho más flexibles. Dependiendo de cada agencia, es bastante probable que puedas escoger exactamente cuánto tiempo vivir en la casa, lo cual es perfecto tanto para estudios de corta duración como de largo plazo. Normalmente solo hay que avisar con un mes de antelación, por lo que no vas a estar atado si tus circunstancias cambian mientras te encuentras en Japón.

El alquiler medio de una share house ronda entre los 50 000 y los 90 000 yenes mensuales, incluyendo las facturas. Es un rango bastante amplio, pues puede variar según la zona (por ciudad y barrio), el tamaño de la habitación y otras instalaciones disponibles. El depósito suele consistir en otro mes de alquiler o un poco más, y la tarifa administrativa varía según cada agencia.

Depende de la casa compartida que escojas, pero es muy posible que tu habitación incluya una cama, un carril de la ropa, un escritorio, una silla, una lámpara y, lo más importante, un aparato de aire acondicionado. A veces habrá también cierto espacio de almacenaje, ya sea bajo la cama o en forma de varios cajones. Si prefieres algo un poco más sofisticado, también existe la posibilidad de tener tu propio frigorífico en la habitación, e incluso un balcón. Las zonas comunes están conformadas por las duchas, los lavabos, la cocina y el salón. Algunas casas tienen también una zona común exterior, si bien esto es algo más bien raro en ciudades grandes.

Una vez acabada la mudanza, podrás relajarte y asentarte, pero no te olvides de registrar tu dirección en el ayuntamiento durante las dos primeras semanas. Quizá tengas que comprar algo más también, como ropa de cama o tus propios boles y platos. ¡La visita a la tienda de todo a 100 yenes es obligatoria!

Amigos que brindan

Abre tu mente

Las casas compartidas tienen tanto puntos a favor como en contra. Vas a vivir con gente de todas partes del mundo: esto no solo se traduce en una diversidad de países, sino también de culturas. Lo mejor de esto es que expandes tus horizontes. Podrás compartir historias, descubrir otros mundos y, lo más importante, probar otras gastronomías. Con una cocina y salón compartidos, tendrás montones de oportunidades de llevar a cabo cenas grupales, organizar noches de cine o simplemente de relajarte charlando y tomando algo.

Lo que mucha gente que se muda a Japón no sabe es que muchos jóvenes japoneses también viven en casas compartidas. De media, una share house en Japón tiene un 50 % de inquilinos japoneses. Esto supone la ocasión perfecta para poner en práctica lo que vayas aprendiendo con el idioma en un ambiente mucho más relajado y con hablantes nativos, y con el intercambio lingüístico también puedes entablar nuevas amistades. Si haces buenos amigos japoneses, seguramente se ofrezcan a enseñarte cómo preparar debidamente algunos platos típicos del país.

Aun así, la otra cara de la moneda es que deberás aprender a adaptarte a las costumbres de otros. Esto es algo que tienes que hacer en cualquier casa compartida, tanto si conoces a la gente con la que vives como si no. Este hecho puede magnificarse hasta cierto punto por las divergencias culturales, y es algo a tener en mente nada más mudarte. Por ejemplo, en Inglaterra es normal (aunque no se espera siempre) que, si alguien cocina para más personas, el resto de comensales se ofrezcan a lavar los platos o, al menos, a despejar la mesa. Sin embargo, en otras culturas podría considerarse de mala educación hacer eso, por lo que se prefiere devolver el favor en otra ocasión.

No se trata solo de que otras personas puedan tener diferentes hábitos, sino de ser consciente y entender que tus hábitos pueden resultar de igual manera desconcertantes para otras culturas. Pero ¡no temas! Es una muy buena manera de aprender, y no es nada por lo que debas preocuparte. Muchas casas compartidas tienen normas en cuanto al mantenimiento de las zonas comunes y sobre cómo tirar la basura, y también cuentan con personal que se encarga de limpiar, si bien esto no es una excusa para no tener cura de las instalaciones y mantenerlas limpias siempre.

La share house en Japón supone la solución ideal para aquellos que buscan la oportunidad de hacer nuevos amigos y descubrir otras culturas y que a la vez quieren su propia privacidad y espacio para ellos mismos.