Los videojuegos clásicos están de moda, y los salones recreativos no son una excepción. Los que crecimos en la década de los 70, 80 o incluso primeros años 90 miramos atrás con nostalgia y cariño. No son pocos los productos audiovisuales que recuperaran la estética de aquellos años y se acuerdan de los videojuegos. Stranger Things y Ready Player One son dos ejemplos de libro, nunca mejor dicho. El éxito de consolas como Playstation llevaron a muchos de estos lugares de ocio a la extinción en occidente pero los salones recreativos japoneses siguen gozando de muy buena salud.

Aunque los años dorados quedaron atrás, estos game centers siguen recibiendo la visita diaria de todo tipo de usuarios. Estudiantes que van a pasar el rato con amigos después de las clases, hombres de negocios que buscan desconectar un poco del duro trabajo, jugadores hardcore que perfeccionan su técnica entrenando y por supuesto, curiosos turistas.

¿Qué son los game centers?

Los salones recreativos japoneses a día de hoy son algo diferente a los que conocimos en España.
En los 60 empresas como Namco, Sega o Nintendo introdujeron influyentes máquinas como Periscope, Duck Hunt o Missile. En aquellos años los primitivos game centers experimentaban con nuevas técnicas. Máquinas mecánicas convivían con otras que comenzaban a utilizar la electricidad y la imagen, pero no fue hasta la década siguiente con la llegada de grandes hitos como Galaxian y Space Invaders cuando se produjo una verdadera explosión en Japón. Dos años después, otro gran éxito, Pac-Man confirmaría que los salones recreativos japoneses habían iniciado una era dorada.

Durante los siguientes veinte años los game centers continuaron su progresión, pero a diferencia de los salones occidentales, en Japón evolucionaron a un modelo mucho más sostenible. Los empresarios entendieron algo que era lógico pero difícil de llevar a cabo. Las consolas domésticas ofrecían experiencias muy similares así que para mantener a los clientes había que ofrecer un valor añadido. Hoy día, los salones recreativos japoneses son verdaderos centros de ocio y muchos de ellos se componen de varias plantas. Normalmente la primera está siempre dedicada a los UFO Catcher, las típicas casetas de las ferias llenas de peluches (y todo tipo de regalos) que se pueden obtener utilizando una garra controlada por unos sencillos controles.

Tampoco faltan las cabinas fotográficas o Purikura, extremadamente populares entre las adolescentes. Si seguimos subiendo nos encontraremos con plantas organizadas por géneros o tipos de juegos. Normalmente azar y apuestas, juegos rítmicos, juegos de lucha, de carreras o simulación, entre otras opciones. La mayoría de ellas funcionan con monedas de 100 yenes pero existen un sinfín de excepciones que requieren de alguna moneda más, según su sofisticación o premio a recibir. Son especialmente espectaculares las máquinas de Gundam, que simula estar dentro de la cabina de un robot gigante o mecha. Además de los controles, disponen de amplísimas pantallas que junto al propio movimiento físico de la máquina ofrecen una experiencia inmersiva espectacular. Conseguir el metálico requerido no será para nada difícil ya que cada piso cuenta con una máquina de cambio.

Ufo catcher en los salones recreativos japoneses

Lo más popular

UFO Catchers

Será lo primero que veas en un game center y no será casualidad. Los UFO Catchers son muy populares en Japón. La variedad de regalos a conseguir es ciertamente abrumador. Los nuevos artículos se reponen cada cierto tiempo y es más que probable que te encuentres siempre con algo que llame tu atención. Peluches de importantes franquicias como Pokemon, Super Mario, Kirby o Doraemon, figuras de populares shounen como One Piece o Dragon Ball y por supuesto, cualquier producto relacionado con el manga, anime o tendencia estrella del momento.

Para conseguir nuestro trofeo deberemos controlar una especie de garra metálica (inevitable no acordarse de Toy Story), normalmente con dos botones. Uno para realizar un movimiento horizontal y otro vertical. Lo que convierte a este juego en algo realmente desafiante es que no habrá posibilidad de rectificación, dos movimientos y la garra comenzará a bajar. Apenas tiene fuerza y conseguir el peluche no será nada fácil. Sorprendentemente, no es raro ver a jóvenes parejas japonesas con grandes bolsas cargadas de regalos. Cuestión de práctica imagino. Si hablas un poco japonés puedes hablar con algún miembro de la plantilla para que re-coloque el regalo (si se ha quedado atascado en un lugar imposible) o incluso pedir consejo. ¡Algo que puede ser fundamental para no volver llorando a casa!

Además de figuras o peluches veremos también relojes, camisetas, posters, dulces y chocolates, artículos de cocina, cojines, juguetes y coches teledirigidos, vamos casi cualquier cosa.

Videojuegos

Lógicamente, los videojuegos son al fin y al cabo, lo que dan sentido a los salones recreativos japoneses. Los juegos de disparos o shooting games se popularizaron desde Space Invaders y durante unos 20 años fue uno de los géneros estrella en Japón. Todavía sigue habiendo grandes exponentes del género en los arcade, en el terreno de los matamarcianos como Dariusburst o en de las pistolas, con juegos como The House of the Dead o el reciente The Walking Dead, pero su popularidad ha ido perdiendo fuerza con el paso de los años.

Los juegos rítmicos y musicales gozan de mucha mejor salud. Desde juegos de baile como Dance Dance Revolution, que incorporan canciones de bandas y idols del momento a los diferentes Taiko no Tatsujin, el juego de los taiko japoneses (tambores) donde siempre veremos a alguien jugando. No son las únicas opciones. En algunos juegos utilizaremos nuestra propia voz, en otros diferentes instrumentos musicales como guitarras o baterías, pero en muchos casos seguiremos el ritmo con nuestras manos. Las máquinas más hardcore, con difíciles combinaciones rítmicas llevarán integrados unos cascos o auriculares que podremos utilizar.

Como decía antes, los salones recreativos japoneses intentaron ofrecer a sus clientes una experiencia única y los juegos de conducción son el perfecto ejemplo. Puedes disfrutar cómodamente en casa de títulos como Mario Kart o Initial D, pero hacerlo sentado en un asiento de automóvil, con cambio de marchas y una pantalla de 50 pulgadas no tiene precio. Bueno sí, 100 yenes. Las máquinas están conectadas y echarse una carrera con tres o cuatro amigos puede resultar verdaderamente divertido.
Desde la llegada de Street Fighter 2 en 1991 por los game centers han pasado numerosos y populares títulos. Desde las diferentes franquicias de Capcom al título estrella de Namco, Tekken, pasando por diferentes éxitos de Arc System Works como Guilty Gear, Hokuto no Ken o BlazBlue. Todavía en algunos salones recreativos japoneses se celebran diferentes competiciones y ligas a las que se puede acudir como espectador.

En los últimos años los juegos de cartas han ganado muchísima presencia dentro de los game centers. Títulos como Dragon Ball Heroes mueve muchísimo dinero y merchandising en Japón. No es el único. Títulos de simulación deportivos, de estrategia bélica o de carreras de caballos utilizan también un sistema similar que requiere de la utilización de tarjetas personales. De hecho, si hablamos de cartas no hay que olvidarse de las tarjetas de miembro que ofrecen muchas ventajas. Estas tarjetas permiten guardar la partida, o incluso personalizarla, permitiendo personalizar los ajustes del juego.

Cabina de fotos Purikura

Las cabinas de fotos Purikura

De normal, en occidente, las cabinas fotográficas son bastante aburridas. Han de serlo porque están diseñadas para tomar fotografías que utilizaremos en documentos oficiales. Sin embargo, los salones recreativos japoneses sorprendieron a todos con los Print Club (purintokurabu) o Purikura. El tamaño es mucho mayor que el de la típica cabina para fotos de DNI. Y lo es porque están ideadas para albergar a varias personas dentro y potenciar la creatividad del usuario. Según la máquina en cuestión contaremos con infinidad de variables. Entre ellas la posibilidad de cambiar el fondo, añadir filtros, elementos adicionales, texto o incluso realizar cambios físicos en nuestra cara como maquillaje o agrandar los ojos.

Cuestan 400 yenes e incluyen dos hojas en formato pegatina (cada una con diferentes fotografías) que podremos conservar como una fotografía tradicional o pegar en algún lugar. Como comentaba anteriormente, son verdaderamente populares entre estudiantes, especialmente colegialas entre 10 y 16 años, pero no es raro encontrarse con gente de todas las edades pasando un buen rato, haciendo tonterías e inmortalizando una foto de grupo.

Game Center Mikado

El sabor del retro

Si sabes de que pie cojeo sabrás que me encantan los videojuegos y de que tengo especial debilidad por los clásicos. De forma natural, los hitos de los 80 y 90 fueron relegados con el paso del tiempo pero afortunadamente existe más de una opción para disfrutar de ellos en Japón. En Tokio tenemos unos cuantos salones temáticos, centrados únicamente en el retro. A destacar Mikado, cerca de la estación de Takadanobaba, parada obligatoria para los amantes de los arcades. Cuenta con decenas de muebles Astro City y de una excelente selección de cabinets clásicos (como el mueble original de Out Run) e incluso unos pocos pinballs. También en Akihabara otras dos opciones recomendables, Taito Hey! y Try Amusement Tower, ambos con plantas temáticas cargadas de shoot ‘em up, juegos de lucha y un montón de sorpresas más. Como curiosidad, destacar también Kinaco, en el barrio de Nipponbashi, Osaka, especializado en máquinas occidentales. Allí te encontrarás con cabinets originales de compañías como Atari y clásicos como Paperboy, Marble Madness o The Return of the Jedi.

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