No es ninguna casualidad que la animación japonesa reciba el nombre de anime アニメ, abreviatura del término angosajón animation, aunque hoy las palabras anime japonés estén perfectamente asentadas en nuestras cabezas, no siempre fue así. En un primer momento, a las piezas animadas se las conocía como senga eiga (線画映画, película de líneas dibujadas) o senga kigeki (線画喜劇, película cómica de dibujos), que a menudo venían especificadas en katakana (cartoon comedy, カートン・コメディ, comedia de dibujos).

Probablemente, no fue hasta 1962 cuando se empezó a utilizar, de forma estandarizada, en Japón la palabra anime para referirse a las producciones animadas. Parece ser que la revista de cine Eiga Hyoron fue la primera.

La figura de Walt Disney tuvo mucho que ver con la denominación anime japonés, y su película Blancanieves y los siete enanitos, 1937, no solo hizo historia convirtiéndose en la primera película de animación de larga duración, e inventar la cámara multiplano que con su efecto de tridimensionalidad marcaría el desarrollo de la animación universal, sino que además, estrenada en Japón en 1950 – ya en tiempo de posguerra – influenciaría de forma radical e incuestionable a importantes creadores nipones como Osamu Tezuka.

Si bien es cierto que a Disney le debemos mucho, sin él probablemente Astroboy (Tetsuwan Atomu, 鉄腕アトム) nunca hubiera existido, otros estudios norteamericanos como los de los hermanos Fleischer – responsables de Beety Boop, Popeye o la versión animada de Superman – también tuvieron un gran impacto en Japón y marcaron fuertemente a directores tan importantes como Hayao Miyazaki.

Un anime japonés

Los inicios

A los pocos años de la invención del Kinetoscopio de Edison y el cinematógrafo de los hermanos Lumiere, se comenzó a investigar en las posibilidades de la animación. Países como Francia, Alemania, Estados Unidos o Rusia, crearon piezas fundamentales que se exportarían a países como Japón. Katsudo Shashin (活動写真, foto de actividad), descubierta en 2005 pero creada entre 1907 y 1912, es el primer trabajo de animación conocido. Durante esta época muda se realizaron los primeros cortos animados, normalmente asociados a caricaturistas políticos y en 1933 llegaría la primera pieza de animación japonesa o anime japonés hablada, Chikara to Onna Yo no Naka.

Los siguientes años estarían, lógicamente, marcados por la guerra, y casi cualquier pieza audiovisual estaría enfocada a un uso propagandístico. En 1948 nacería uno de los estudios más importantes, la Toei Animation y en 1958 realizaría el primer film en color, Hakujaden (白蛇伝, El cuento de la serpiente blanca)

El Anime Dragon Ball

Astroboy y los primeros éxitos

En 1960 llegaría el anime japonés a la televisión japonesa con Mittsu no Hanashi (新しい動画 3つ のはなし, NHK), y tras ella llegarían las primeras series, Okami Shonen Ken ( 狼少年ケン, Ken, el niño lobo, 1963, NET), Astroboy (1963, Fuji TV), Mahoutsukai Sari (魔法使いサ リー, Sally, la bruja, 1966, NET), Mach GoGoGO (マッハGoGoGo, Speed Racer ,1967, Fuji TV), Ge Ge Ge no Kitaro (1968, Fuji TV) y por supuesto, Sazae-san (サザエさん, Fuji TV) que comenzó su emisión en 1969 y todavía, a día de hoy, sigue emitiéndose, siendo la serie de animación más longeva de la historia.

De entre todas estas, sin duda, Astroboy, fue la más popular – su manga ha vendido desde entonces alrededor de 100 millones de copias -, convirtiéndose también en el primer éxito internacional, emitiéndose con muy buenos índices de audiencia en países como Estados Unidos o Australia. Osamu Tezuka no fue solo un creador fundamental para el desarrollo del manga, prácticamente inventó la narrativa, sino que sus piezas audivisuales condicionarían mucho al aspecto de las futuras obras posteriores. Sin Astroboy, seguramente no hubiera nacido Tetsujin 28-go ( 鉄人28号, 1956, Mitsuteru Yokoyama), y sin él, ni Mazinger Z ni Gundam.

Durante los años 70 nacerían algunos de los animes más populares del país, como Ashita no Joe (1970, Fuji TV), Arupusu no Shoujo Haiji (Heidi, 1974, Fuji TV), Lupin III (1971, YTV), Gatchaman (1972, Fuji TV), Mazinger Z (1972, Fuji TV), Uchuu Senkan Yamato (1974, YTV), Candy Candy (1976, TV Asahi) o Kidou Senshi Gundam (1979, NBN), pero no fue hasta los años 80 cuando se produciría una verdadera revolución.

En 1976, Star Wars, la conocida película – y saga – de George Lucas, marcaría un antes y un después en el terreno del entretenimiento. No solo afincaría las bases del cine fantástico y de ciencia-ficción de los años posteriores, sino que daría el pistoletazo de salida en cuanto al merchandising y el fenómeno fandom. Curiosamente, en Japón, ocurriría algo similar en barrios como el de Akihabara, donde empezaría a gestarse el origen del término otaku como lo conocemos hoy día, barrio que hoy en día sigue siendo una referencia para todos los amantes del anime japonés.

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Las nuevas producciones arrastrarían a los nuevos seguidores a las tiendas, se afianzarían los videojuegos que rápidamente licenciarían las producciones más populares, y tendrían su origen algunas de las obras y personajes más influyentes de la historia de la animación, como Akira Toriyama con su Dragon Ball ( ドラゴンボール,1984) o Hayao Miyazaki y el estudio Ghibli, que arrancaría, de forma no oficial con una gran película, Kaze no Tani no Naushika (風の谷のナウシカ, 1984).

La lista de anime japonés que se exportarían a otros países, marcando a generaciones de niños, sería interminable, desde Hokuto no Ken (1984, Toei) hasta One Piece (1999, Fuji TV) pasando por Captain Tsubasa (1983, TV Tokyo), Akira (1989, Katsuhiro Otomo), Saint Seiya (1986, TV Asahi) , Sailor Moon (1992, TV Asahi) o Shin Seiki Evangerion (1995, TV Tokyo), por citar unos pocos ejemplos.

¿Cuál es tu anime favorito?

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